¿Cómo saber si estoy procrastinando una idea o dejándola descansar?

Un reloj sobre la luna y una IDEA sobre una nube

Sabemos que luego de estar a full accionando nuestra creatividad nuestro cerebro necesita descanso para mantener una buena performance y foco. Bueno, las ideas también se benefician de los períodos de pausa. Es así que lo primero que hago inmediatamente después de que una idea aparece y la escribo es dejarla descansar. Tomo la idea como si fuese una paloma mensajera que recorrió varios kilómetros hasta llegar a mí: la recibo, escucho lo que tiene para decirme y le preparo un espacio acogedor para que recupere energías.

Este descanso me permite a mí evitar el juicio y sobreanálisis de la nueva idea, pero por sobre todo sacarla de mi sistema hasta que disponga del tiempo adecuado para entregarle mi entera atención. Si no, me pasa que queda revoloteando en mi cabeza y me cansa antes de tan sólo darle una oportunidad.

Hace unos días me di cuenta que si bien tengo dos ideas que en este momento están en “suspenso”, hay una que sospecho que más que dejándola descansar la estoy procrastinando. La procrastinación es dejar reiteradamente para después tareas que no nos satisfacen del todo, siendo un factor que bien se puede transformar con el tiempo en un bloqueo para nuestros procesos creativos.

Esta sospecha comenzó cuando empecé a percibir que mi reacción ante estas dos ideas en suspenso era muy diferente. La idea 1 yace tranquila, porque sabe que aún hay cosas que tengo que investigar sobre ella. Cada tanto la recuerdo, como diciéndome “acordate que estoy, pero tranqui”. En cambio con la idea 2 siento como si estuviese tocando a mi puerta todos los días de manera insistente como diciendo “hey! Ya es hora”. Es más, cuando la idea 2 aparece en mi mente, me hace sentir que estoy en falta, que hay algo que no estoy pudiendo accionar.

Por eso se me ocurrió compartirte algunas pistas a las cuáles puedas recurrir cuando no sepas si esa idea está descansando o si por el contrario es momento de sacarla del cajón y comenzar a accionar.

Antes de pasarte la lista quiero contarte que el descanso de una idea no es algo estático. Ese descanso es parte del proceso creativo. La idea, aunque no parezca, está en movimiento. Tu cerebro al correr esa idea de su centro de atención se permite pensar de maneras diferentes dando espacio a nuevas posibilidades de expresión. En cambio al procrastinar, sacás directamente a la idea de tu sistema para reemplazarla por algo más satisfactorio e inmediato.

Entonces, ¿Cómo hacemos para reconocer las diferencias?
Prestando atención a lo que nos hacen sentir.

Emociones asociada a la procrastinación

  • Necesidad de recompensa inmediata. Puede ser que el paso que tengas que dar con tu idea no esté asociado a una gratificación inmediata o resultado visible a corto plazo. En ese caso puede ayudarte ponerte un cronómetro y trabajar 10min o 5min en esa idea que te cuesta pero así mantener el movimiento. Para esto te recomiendo esta aplicación Forest app que además de ayudarte a mantener tu foco ayuda a plantar árboles.
  • Miedo, ya sea al fracaso o al éxito de tu idea. Como todo proceso creativo, su manifestación nos permite experimentarnos. Frente a estos miedos preguntate ¿Cúal sería el costo de no hacerlo?
  • Poca motivación y mucha impulsividad. Volvé a conectar con el propósito de la idea o enriquecé a tu ambiente para que te sirva de sostén.
  • Falta de autoestima. Si una idea surge de tu verdadera autenticidad es porque estás listo para experimentarla. Quizás te sirva comenzar a explorarla de a poco y compartirla primero con amigos.

Emociones asociadas a una idea descansando

  • Confianza. Sabés que aún hay info que necesitás saber para que la idea esté completa.
  • Curiosidad. Hay un deseo interno de exploración y de saber cómo esa idea será llevada a cabo.
  • Motivación. Aunque esa idea esté descansando su sola existencia te sirve como motor para otras ideas.
  • Hay sensación de continuidad. Al asimilar ese descanso como parte del proceso creativo, tu cerebro sigue trabajando en ella tras bambalinas.
  • Aparecen nuevas posibilidades y perspectivas. En este tiempo es probable que aparezcan nuevas formas de ver a la idea con oportunidades de transformación.

Cuando dejes de percibir el movimiento en tu proceso creativo, buscá moverte vos y llevar esa sensación a tu espacio creativo. Quien te dice tu idea no esté siendo procrastinada, sino que necesitaba un pequeño zarandeo para así activarse y pasar a la acción.

Este texto pertenece al envío de mi newsletter de Diciembre 2020 “El descanso como amigo de la productividad”. Si te gustaría recibir diferentes ejercicios y herramientas para conectar con tu autenticidad y creatividad suscribite aquí a la newsletter que envío el primer lunes de cada mes.

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Soy una neurocientífica convertida en mentora de creatividad que escribe sobre las ideas y los procesos creativos. Creatividad modo slow. www.conexionbylu.com

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Lu Caceres

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